En Mémora, hemos sido testigos de la complejidad del momento y la escalada de la pandemia desde sus inicios, al mismo tiempo que nuestra plantilla luchaba por sobreponerse a la situación y ofrecía facilidades y respuestas a las familias con toda la ayuda, el apoyo y la atención que estaba en sus manos. Nuestro compañero, Javier Ríos, Gerente de Mémora Tarragona, nos detalla su experiencia en primera persona.

“El personal de la funeraria estaba asustado y preocupado. Suerte que en Mémora contamos con un gran equipo de personas que se preocupan (y mucho) por sus trabajadores”. A ello, añade que en todo momento “hemos tenido indicaciones y asesoramiento de cuál era la mejor forma de proceder, siempre cumpliendo las directrices del Ministerio de Sanidad y de la Generalitat de Catalunya”.

Asimismo, Javier pone el foco en como el trato y acompañamiento de los familiares debía ser “exquisito” y con las “palabras adecuadas”. “Hemos dado el confort, la calidez y humanidad necesarios para la ocasión”. También, agradece la colaboración de las familias y el “haber entendido la situación” en la mayoría de los casos, a la vez que empatiza con su dolor: “es una situación de estado de shock”.

De esta forma, Javier comparte con nosotros como “desde Mémora Tarragona lo tuvimos claro” y tomaron conciencia de que la mejor receta era seguir “tratando a los difuntos y a sus familiares como se merecen”. Confiaron en “seguir siendo esa funeraria que mima a los difuntos como si fueran nuestros propios padres o hermanos”, a la vez que brindaban “el máximo tiempo posible para que se pudieran despedir” de sus seres queridos. “La satisfacción de las familias no tiene precio”, concluye Javier.

Por último, nuestro compañero lanza un mensaje de agradecimiento “de corazón” a todos sus compañeros y profesionales del sector, mientras reconoce abiertamente que “hacer el trabajo con estas limitaciones” se hace muy difícil de gestionar, algo que han podido superar, explica Javier, volcándose “al 200% para atender lo mejor posible a las familias”.