Desde el inicio de la crisis sanitaria hemos tenido la voluntad de aunar los esfuerzos de todos los agentes implicados y afrontar la complejidad de un contexto sin precedentes de forma conjunta y colaborativa. Por este motivo, Serveis Funeraris de Barcelona -empresa participada del Ayuntamiento de Barcelona y Grupo Mémora-, en colaboración con otros operadores del sector funerario, impulsó la creación de una mesa de coordinación con agentes del sector, entidades sociales y de la administración pública, con el fin de monitorizar y adaptar los protocolos de seguridad necesarios para hacer frente al COVID-19 y contribuir así al control de la curva de contagios.

La medida extraordinaria más contundente presentada en esta mesa de coordinación en Barcelona fue el acondicionamiento por parte de Mémora del Tanatorio de Collserola para poder albergar un gran número de fallecidos y funcionar como morgue alternativa, centralizando todos los casos COVID-19 de la capital catalana.

Con la mirada puesta en prevenir la situación vivida en la ciudad de Madrid, con días de antelación se habilitó un dispositivo de 2 plantas de 2.500 metros cuadrados respectivamente, con sistemas de refrigeración homologados y con capacidad para aproximadamente 2.000 féretros.

El dispositivo lleva activo varias semanas y ha contribuido a la descongestión de los cementerios y crematorios de la ciudad, que estas semanas han visto como el número de servicios crecía de forma exponencial día tras día. Al mismo tiempo, gracias a la activación de este dispositivo se ha realizado una gran contribución al conjunto del sistema sanitario y socio sanitario ya que se han descongestionado hospitales y residencias geriátricas con mucha rapidez evitando el colapso y eliminando los potenciales focos de contagio.